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Mensaje del Equinoccio – Marzo 2026

 



Builders of the Adytum
Mensaje del Equinoccio
Marzo de 2026

Al acercarnos al Equinoccio de Primavera en el hemisferio norte y de Otoño en el hemisferio sur, uno de los dos días del año en los que la duración del día es exactamente igual a la de la noche, vemos un recordatorio impactante de la periodicidad de la naturaleza. En la antigüedad, la aparición de los equinoccios era uno de los fenómenos más sutiles que demostraban esa periodicidad. El ejemplo más evidente era, por supuesto, la salida y la puesta del sol todos los días, seguido por el ciclo de 28 días de crecientes y menguantes de la luna. El alargamiento y acortamiento de las horas de luz en el día ocurre en un periodo que requiere un año entero para completarse; y ese patrón repetitivo pudo haber sido la primera señal para la humanidad de que nuestro planeta gira alrededor del Sol y no al revés.


Con el tiempo, la humanidad descubrió otros fenómenos que tienen una naturaleza periódica o vibratoria. Los planetas se mueven por los cielos siguiendo patrones que pueden tardar décadas en repetirse. Una cuerda tensada, al pulsarse, vibra de una forma única y particular. De hecho, si uno siguiera la duración del día a lo largo de un año y la graficara, vería que tiene exactamente la misma forma que una cuerda de guitarra vibrante o una ondulación en un estanque de agua. Los puntos de equilibrio que honramos como equinoccios ocurren dos veces al año. Los puntos de equilibrio de las ondas en un estanque ocurren muchas veces en un segundo, pero sus naturalezas son idénticas. El mismo patrón ocurre en toda la naturaleza. Desde las olas del océano hasta las funciones matemáticas que describen sistemas mecánicos cuánticos abstractos, la forma es la misma. Las vibraciones en el aire que llamamos sonido ocurren miles de veces en un segundo, las vibraciones de los campos electromagnéticos que llamamos luz pueden ocurrir más de billones de veces cada segundo. Asimismo, nuestro sistema solar se mueve de un lado a otro por el plano de la galaxia, la Vía Láctea, en un ciclo que ocurre solo una vez en más o menos treinta millones de años. Aun así, la forma es la misma y no solo el mundo exterior gira en ciclos. En nuestra vida también tenemos nuestro ciclo diario de sueño y vigilia. Tenemos varios ciclos fisiológicos y psicológicos con escalas temporales de semanas y meses. Vivimos ciclos económicos y políticos, que pueden tener escalas temporales de meses, años, décadas y siglos.


Como aspirantes espirituales no podemos escapar de la naturaleza cíclica de la creación. Incluso los Maestros de Sabiduría están sujetos al vaivén de la vida. No podemos intentar escapar de la naturaleza cíclica de la creación, pero podemos buscar trascenderla. En la Qábalah, Kether, el Sefirah más alto del Árbol de la Vida, se llama "El Principio de los Remolinos" y cada uno de los demás Sefiroth son expresiones de esa energía vibratoria giratoria que impregna el universo y se expresa en cada faceta de la vida. Pero hay algo más allá de Kether: algo inefable, indescriptible. Así como el tiempo tiene su origen en lo eterno, la naturaleza vibratoria de la creación tiene su origen en lo no creado. Nuestro objetivo, nuestro trabajo, como aspirantes espirituales, es encontrar ese lugar dentro de nosotros que es eterno e inmutable. Como decimos en nuestro ritual de Armonización Vibratoria: "A través de todos los cambios he dado testimonio de un Dios que nunca cambia."


El día del equinoccio es un buen momento para recordarnos nuestra aspiración y volver a dedicarnos a que se desarrolle en nuestras vidas. 

En L.V.X.,

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